Respetable Logia Simbólica nº 143
Moriá
Murcia

Masonería y Religión: Filosofía, Dogma y la búsqueda del sentido existencial.

1. ¿Son nuestras elecciones espirituales y filosóficas realmente libres, o están determinadas por factores sociales y culturales?

Es este un tema ampliamente debatido tanto en la filosofía como en la sociología. Según la teoría del habitus de Pierre Bourdieu, nuestras decisiones espirituales están profundamente influenciadas por el entorno social en el que nacemos y nos desarrollamos. Las creencias religiosas o filosóficas de una familia, comunidad o cultura tienden a modelar nuestras perspectivas desde una edad temprana, a menudo sin que seamos plenamente conscientes de ello. Incluso en contextos más secularizados, los valores culturales heredados influyen en nuestra percepción de lo que es “aceptable” o “correcto” espiritualmente.

A nuestro modo de ver, a pesar de estos condicionantes, las personas tienen cierta capacidad de autonomía y reflexión crítica que puede llevarlas a cuestionar, reinterpretar o incluso rechazar las creencias heredadas.

Si bien la libertad espiritual no es absoluta sí que existe la capacidad de buscar caminos alternativos, como el interés por la masonería o por filosofías no dogmáticas. La libertad espiritual puede ser vista como una negociación entre lo que nos es dado (socialmente y culturalmente) y lo que decidimos adoptar, transformar o rechazar de manera consciente.

2. ¿Qué rol deberían desempeñar la masonería y la religión en la configuración de los valores universales en un mundo secular?

Aunque muchas religiones, especialmente las monoteístas, han sido históricamente vistas como la base para la moral y los valores universales (como la justicia, la caridad, la paz, y la solidaridad), en un mundo secular aun cuando la influencia religiosa se ha visto disminuida existe la posibilidad de que las religiones sigan jugando un rol importante al proporcionar principios fundamentales sobre la dignidad humana, los derechos humanos y la responsabilidad social. En el contexto secular, las enseñanzas religiosas pueden ser reinterpretadas como fuentes de sabiduría ética universal más allá de su contexto doctrinal.

Por su parte, la masonería aunque no se adhiere a doctrinas religiosas estrictas, promueve principios éticos universales como la justicia, la caridad y la fraternidad. Estos valores son compartidos por muchas religiones y filosofías, pero en la masonería no están limitados por ninguna creencia religiosa específica. En un mundo secular, la masonería podría tener un rol importante al proporcionar un espacio para el diálogo interreligioso y para la creación de una moral universal basada en principios racionales y éticos, accesibles para todos, independientemente de sus creencias religiosas. En este sentido, la masonería podría ser vista como un puente entre los valores espirituales y la necesidad de una moralidad universal en un mundo diverso.

El mayor reto para ambos (religión y masonería) en un mundo secular es la adaptación a una sociedad pluralista. A medida que la secularización avanza, es probable que los valores universales tradicionales, basados en creencias religiosas, sean cuestionados por aquellos que se adhieren a una visión del mundo más materialista o relativista. En este contexto, tanto la religión como la masonería deben encontrar formas de reformular sus principios éticos para ser relevantes en la configuración de los valores universales, respetando la diversidad de creencias y garantizando que sus enseñanzas no sean percibidas como dogmáticas o impositivas.

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