El siguiente trabajo, o plancha, como los masones nos referimos a nuestros escritos, refiere sobre el compromiso y su importancia dentro de la Orden Masónica. Es de agradecer este tipo de trabajos por parte de los obreros del Taller. En concreto, este trabajo realizado y leído en tenida, muestra el esfuerzo y rigor del hermano que lo compuso.
Comenzaré con la definición que hace la RAE sobre la palabra Compromiso; (Del latín compromissus) en su 2ª acepción dice “Es la obligación contraída, la palabra dada, la fe empeñada”
El compromiso, en general, es una promesa o un acuerdo entre dos o más partes. Comprometerse en una relación implica lealtad y dedicación, en esencia refleja responsabilidad, obligación y voluntad de honrar lo que se jura o promete. Cuando el compromiso es hacia una entidad, se traduce en un estado psicológico particular vinculado a la forma de cómo los individuos entienden su mediación con la entidad, generando efectos positivos en la actividad que se lleva a cabo y en el sentido de pertenencia a la misma Sin el compromiso de los seres humanos en la búsqueda o persecución de un bien mayor para todos, nuestra sociedad no habría logrado evolucionar ni desarrollarse. De una promesa nace el compromiso. También nace de nuestra responsabilidad con aquello que deseamos cambiar o mejorar. Igualmente puede definirse como un contrato que no necesita ser escrito.
En ocasiones un compromiso es una promesa o una declaración de principios. ¿Cuál es el verdadero significado del compromiso? Su significado es la intención de la persona, cuando es capaz de ir más allá de las obligaciones, de lo obvio y de lo previsible. El compromiso, y me repito, debe fundarse en la libertad, en la responsabilidad, en la reciprocidad y en la coherencia.
EL COMPROMISO MASÓNICO
Es un compromiso con la verdad, la justicia y la fraternidad. Los miembros de la masonería se comprometen a respetar y defender los valores fundamentales de la Orden, así como a ayudar y apoyar a sus Hermanos en todo momento. Entrar en la Masonería implica un compromiso que tiene tres puntos básicos: compromiso con uno mismo (a superarse constantemente); compromiso para con los hermanos (ser tolerante, respetuoso, de ayudar a los hermanos y al prójimo en momentos de necesidad y penurias), y compromiso con la humanidad (para hacer de este mundo un lugar mejor). En el momento de la iniciación el nuevo Hermano sólo aprecia muy superficialmente (o veces ni eso) el compromiso que va a tener que cumplir para con la Orden.
Con el compromiso pasa como con el sentido común: todo el mundo afirma tener de sobra, y critica por sistema su falta en los demás. Y sin duda es cierto que, en lo tocante a obligaciones contraídas, palabras dadas o fe, todo es opinable y todo es relativo. Si desatendemos nuestra propia formación, faltamos a nuestro juramento, nos engañamos y serviremos de poco a los demás. Si no somos una herramienta de transformación de cuanto nos rodea, de nada habrá servido la iniciación y, de nuevo, nos engañamos y engañamos a los demás. Y lo mismo podemos concluir si desatendemos nuestras obligaciones para con nuestros HH:. Entrar en la Masonería debe ser, ante todo, un compromiso: como he dicho anteriormente; con uno mismo, con el resto de los HH:. y con la humanidad.
Una de las muestras más claras de esa falta de compromiso con la Masonería, con los demás y con el juramento que nos vincula desde el día de nuestra iniciación, es la ausencia continuada de los HH:. a las tenidas. Esa es una de las principales causas de desaparición de las Log:. Cualquiera puede tener una incidencia un día. A cualquier H:. puede sobrevenirle una etapa de viajes, o de especial dedicación al trabajo, o de transformaciones y cambios en su vida, y es evidente que cada cual establece sus prioridades como estima oportuno.
Y así surgen dos conceptos nuevos, que nos dan la clave: tomar conciencia de lo que es y supone ser Masón, y ser consecuente en nuestros actos con lo que creemos y decimos. Si eso está claro en nosotros, la atención al compromiso no será nunca un problema.
Y dicho todo esto, cada uno tiene el nivel de compromiso que le permiten sus circunstancias personales, pero otro ítem realmente importante es la disponibilidad que tenemos para con las actividades de la Logia. Yo entiendo que cuando decidimos formar parte de un grupo, de un proyecto, y nos comprometemos a involucrarnos, debemos, en la manera de lo posible participar. No solo en la asistencia a las tenidas, también en la toma de decisiones, en estar al corriente con el Tesoro de la Logia, en montar el Templo, en aceptar los oficios propuestos, en formar a los HH. Aprendices y Compañeros y en multitud de otros asuntos.
Desde hace algún tiempo quería terminar la elaboración de esta plancha, que empecé hace unos meses y ahora la he terminado y he querido compartir esta reflexión, en voz alta, con todos vosotros, QQ. HH. y mis pensamientos no se focalizan en ninguna Logia ni en ningún Hermano en particular, sino en la necesidad de recordar que nadie nos ha impuesto nada y que todos somos importantes en el buen desarrollo de los trabajos. Con Compromiso
QQ.HH. muchas gracias por vuestra atención
S.·. F.·. U.·.
Venerable Maestro, he dicho.


